27Feb
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27/02/2026 - Marianela De Emilio
Proyecciones hacia el desarrollo agropecuario
La semana pasada tuvo lugar en
Estados Unidos el “102° Foro de Proyecciones del USDA” en el que se vertieron
estadísticas y proyecciones productivas y de consumo 2026. Los datos que más
resuenan son los de área de siembra para la campaña 2026/2027 de soja, maíz y
trigo, sin embargo, hay otra información que merece ser analizada y puesta en
perspectiva, dada la importancia que representa para el desarrollo de los
sistemas productivos argentinos, principalmente a través del agregado de valor.
·
Evolución de
precios internacionales de granos y carnes
Se observa la evolución de precios del mercado agrícola de referencia en Chicago, USA, desde 2015 hasta ahora. Uno de los puntos destacados fue la pérdida de valor de los granos desde 2022 hasta fines de 2025, lo que levemente se ha revertido en los primeros dos meses del 2026, pero sin un claro cambio de tendencia al alza tanto en soja, como en maíz y trigo. Se proyecta un leve crecimiento de precios de los granos desde el mercado estadounidense, pero, dado que se sostienen costos productivos elevados, se proyectan márgenes 26/27 negativos para el productor agrícola de ese país. Desde este punto, Argentina tiene trabajo que hacer en materia de gestión de costo y eficiencia productiva, ante un escenario que no promete subas de precios significativas.
Avanzando sobre la cadena de valor, se observa la evolución de precios internacionales de carne vacuna y porcina, con un claro recorrido alcista desde el 2020, lo que no necesariamente indica mejores márgenes. Solo se proyectan mejoras en los márgenes estadounidenses 2026 para la producción bovina mientras se proyectan pérdidas para el resto de las producciones pecuarias, cerdo, aves y leche.
Las estadísticas de ingresos
agropecuarios estadounidenses muestran que las producciones de carne vacuna son
las que mejoran el número del total de la actividad agropecuaria. Esto debe
hacernos pensar en cuán probable es que esta tendencia se sostenga en el
mediano plazo y si esto representa una oportunidad para Argentina. Para
responder a esto puede verse uno de los componentes de la oferta más relacionados
a los altos precios de la ganadería vacuna, el recorte de stocks.
• Producción:
Stocks en baja en importantes países ganaderos
Se observa una disminución progresiva del stock mundial de ganado vacuno y porcino durante la última década. Se han perdido 60 millones de cabezas de vacunos y 41 millones de porcinos según el stock proyectado para el 2026 por el USDA. La caída de stock vacuno se observa más relevante que la de porcinos, tanto en la última década como desde 2025 a 2026, lo que explica parte de las fuertes subas en los precios internacionales de carne de engorde.
Fuente: Elaboración propia en base a informe semestral de carnes del USDA. 09-12-2025
Los siguientes gráficos detallan diferencias entre importantes países ganaderos. El gráfico de la izquierda indica la variación de stock desde 2020 hasta la proyección 2026 de los seis países que acumulan más del 56 % del stock bovino, en los que se han observado los mayores cambios de stock de los últimos años, y representan además 70 % de consumo mundial de carne vacuna. Mientras cuatro de estos han recortado fuertemente sus stocks, el crecimiento de los otros dos no ha sido suficiente para compensarlo. El gráfico de la derecha muestra la proporción del stock mundial proyectado para estos países en 2026, explicando Australia y China 13,4 %, mientras los que han recortado stock explican el 43 % restante.
El aspecto más relevante que
retrasa la recuperación de stock bovino es la lenta retención de vientres, tanto
por los altos costos productivos y de inversión, los tiempos propios de la
biología como el retraso de la genética respecto al ritmo del consumo.
·
Consumo: La
evolución y preferencias de la demanda
Los gráficos muestran la evolución del consumo de granos (trigo + soja + maíz) y consumo aparente de carnes (carne de res + cerdo + pollo), donde se observa un crecimiento casi ininterrumpido de granos y decrecimiento de carnes hasta el 2020, con fuerte rebote los años siguientes. Mientras el gráfico de la izquierda muestra la evolución del consumo mundial de granos y carnes en millones de toneladas, el de la derecha indica el consumo per cápita en kilos por habitante por año. En este último puede verse el aumento significativo en el consumo de granos por habitante, principalmente por el aumento de uso de granos para biocombustibles, mientras el consumo de carnes, que tuvo una fuerte retracción hasta el 2020 debido a cambios de hábitos de consumo y crisis económicas, se recuperó desde entonces, acercándose a los volúmenes consumidos antes del 2016, también por cambios de hábitos de consumo, que mostró una vuelta a la preferencia de proteínas cárnicas y recuperación económica.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de consumo del USDA y población mundial de la FAO
Cuando se observa el consumo per
cápita de los diferentes granos (gráfico de la izquierda), maíz y soja son los
que más han crecido mientras trigo permanece casi constante, el aumento de
estos dos granos como forrajeros y para biocombustibles explica la diferencia
con trigo.
En cuanto a carnes (gráfico de la derecha), se observa que gran parte de la retracción del consumo hasta el 2020 se debió a recorte del consumo de cerdo, que no recupera del todo el nivel de consumo del 2015 sino que vuelve a contraerse levemente según las proyecciones hacia el 2026. El consumo de carne vacuna no alcanza los niveles del 2015 pero se sostiene en niveles relativamente altos, a pesar de las fuertes subas de precios internacionales, lo que indica una demanda muy firme en medio de una pérdida mundial de stocks. La carne de pollo viene elevando su consumo desde 2019 mostrando sobrecompensación al menor consumo de cerdo y vaca.
Se observa que el consumo de
carnes se sostiene casi sin cambios desde el 2022, con variaciones en la
composición, siendo pollo el que más mercado ha ganado por su menor precio
frente a las subas de las otras dos carnes.
Esto indica que las preferencias
de proteínas cárnicas son fuertes en el mundo y Argentina sigue teniendo la
oportunidad de abrir caminos de abastecimiento, principalmente de carne vacuna,
con el desafío de recomponer sus stocks de hacienda y elevar la eficiencia
productiva. También es cierto que Estados Unidos tiene un camino comercial
abierto con Argentina para importar carne aviar y productos avícolas, lo que se
realizó como parte del acuerdo comercial por carne vacuna a ese país, pero
desafía a la Argentina a elevar su nivel de eficiencia productiva y financiera
en las producciones aviares, a fin de no perder mercado interno.
Conclusiones: Las proyecciones de Estados Unidos
hacia 2026 muestran un escenario desafiante para la agricultura, con posibles
márgenes ajustados para la campaña 2026/2027, mientras que la ganadería
presenta mejores perspectivas de crecimiento. A nivel internacional, se abren
oportunidades para expandir la producción ganadera y avanzar en el desarrollo
de cadenas de valor. En el plano local, será clave generar las condiciones
necesarias para aprovechar ese contexto.
Más allá de las proyecciones
externas, el desafío está en analizar los números propios y definir estrategias
de agregado de valor, tema que seguiremos abordando la próxima semana.
Marianela De Emilio
Ing.
Agr. Msc. Agro negocios
deemilio.marianela@inta.gob.ar
INTA CIEP