14Oct
Me gusta el campo
14/10/2026 - MARIANELA DE EMILIO
Desarrollar mercados para el trigo
El trigo, uno de los principales productos que consolidó
históricamente a la Argentina como proveedor global de agro alimentos, sufrió
muchos altibajos que frenaron el desarrollo de calidad, de productos y de
mercados de exportación con agregado de valor. Identificar los factores clave
para optimizar la rentabilidad del trigo orienta las decisiones hacia una mayor
competitividad de toda la cadena.
Evolución productiva del trigo argentino – cantidad versus
calidad
La producción local de trigo ha
tenido grandes fluctuaciones durante las últimas décadas, debido a variaciones
de superficie sembrada y rendimientos. Durante los últimos años se ha destacado
un salto de rendimientos que ha impulsado la producción mucho más que el
crecimiento de superficie. Como se observa en el gráfico, el récord de cosecha
25/26 se alcanzó por rendimientos promedio récord, superiores a 4.000 kilos por
hectárea. Se proyecta para la cosecha 26/27 la segunda mayor producción, ligada
al segundo mayor rendimiento nacional promedio.
Fuente: Elaboración propia
en base a datos de Bolsa de Cereales de Bs As.
Datos aún no publicados,
generados por el grupo trigo y calidad de INTA Marcos Juárez, revelan que se ha
producido un incremento importante del rendimiento con las variedades de trigo
más modernas, en detrimento de la calidad comercial (peso hectolitrico,
porcentaje de proteína y gluten). Esto impacta sobre el mercado interno y
externo.
• Las
causas:
Dado que el nivel de segregación
por calidad de trigo en Argentina es aún muy bajo, el mercado comercializa a
granel sin diferenciación ni trazabilidad, y solo queda competir por precio.
Por otro lado, las bonificaciones de precio por calidad panadera no son
estímulo suficiente, lo que induce al productor a elegir variedades de siembra
priorizando mayor rendimiento y relegando la calidad a lo que permita la
genética y el ambiente de cada sistema productivo, dentro del que la
fertilización juega un rol fundamental.
• Los
efectos:
El mercado local de trigo,
integrado principalmente por la industria panadera y de agro alimentos, consume
aproximadamente un tercio del trigo que se produce. En años de altos
rendimientos, la industria suele encontrarse con trigos de baja calidad, necesitando
compensarla con subproductos de trigo de alto valor, siendo el gluten uno de
los insumos más críticos. Argentina produce gluten en uno de sus molinos de
mayor escala, con lo que abastece aproximadamente 75 % de las necesidades, e
importa el resto pagando altos precios. Dada la baja calidad promedio del trigo
25/26, este año la industria ha demandado más insumos para lograr calidad
panadera, lo que resultó en un mayor nivel de importaciones de subproductos en
general y gluten en particular, alcanzando este último a septiembre 2026 casi
4.000 toneladas, cuando lo normal es entre menos de 1.000 y 2.000 toneladas en
todo el año.
El mercado exportador de trigo demanda los dos tercios de trigo que no consume la industria local. Dado el bajo a nulo nivel de segregación por calidad, la exportación a granel suele mezclar el trigo pan con el forrajero, recibiendo el valor más bajo del mercado internacional.
Términos de intercambio y su relación con el agregado de
valor
Los volúmenes exportados de
granos y subproductos de trigo son muy superiores a los importados, una
relación promedio de 7.500 toneladas exportadas por cada tonelada importada.
Algo similar ocurre con el ingreso de divisas por exportaciones del complejo de
trigo, ingresan en promedio U$S 1.200 de exportaciones por cada dólar que sale
por importaciones. La balanza comercial del complejo de trigo resulta entonces
en superávit.
Fuente: Elaboración propia
en base a datos de SAGyP y Consejo Internacional de Granos (IGC).
Los términos de intercambio, sin
embargo, resultan desfavorables para Argentina, ya que los precios de la
tonelada importada suelen superar en más de U$S 1.000 a los de la tonelada
exportada. Esto se explica porque las exportaciones se componen en más del 90 %
de trigo como grano, mientras más del 90 % de las importaciones corresponden a
subproductos de alto valor, abriendo una brecha de precios que resulta en una
relación de compra que, para recibir el valor de una tonelada importada, debe
exportar seis toneladas.
Queda en evidencia la falta de
agregado de valor en las exportaciones del complejo triguero, que representa 15
% del volumen total de exportaciones del complejo agroindustrial, pero solo 7 %
del ingreso de divisas. Resulta indispensable coordinar esfuerzos en dirección
a sumar valor al complejo triguero, desde elevar la segregación por calidad
junto al desarrollo de mercados que paguen por ella, hasta profundizar en
puntos clave que limitan a la industria nacional a desarrollar mercados de
exportación con sus productos, así como facilitar inversiones para elevar el
volumen de subproductos de panificación que se importan por no haber suficiente
producción local.
El camino a seguir para que el trigo sea negocio en Argentina
Para incrementar la
competitividad y los márgenes del complejo triguero en Argentina hay que
trabajar conjuntamente entre el sector primario, la industria y las
instituciones ligadas al desarrollo de mercados de exportación.
• Producción
primaria:
Optimizar los procesos
productivos dentro de las agro empresas (fertilización, sanidad, etc.) para
elevar la calidad de cada tonelada de trigo en sus diferentes ambientes.
Avanzar tranquera afuera en identificar la calidad comercial del trigo
cosechado, y defenderla a través de canales comerciales que la valoren en el
precio. Avanzar en alternativas de almacenamiento que faciliten segregar por
calidad, en pro de un camino hacia la trazabilidad. Esto elevaría el precio
promedio de la tonelada de trigo argentino, facilitando las compras de la
industria y elevando el precio promedio de las exportaciones de granos.
• Industria:
La capacidad instalada de los
molinos harineros de Argentina está subutilizada. Un relevamiento del 2025 de
la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, arrojó que la
capacidad máxima de la industria molinera, si trabajara al 100 % de eficiencia,
permitiría moler más de un millón de toneladas de trigo por mes, mientras que
los molinos declaran moler menos de 700 mil toneladas por mes, lo que coincide
con el volumen de trigo que consume la industria local, entre 7 y 8 millones de
toneladas, cuando podrían molerse más de 12 millones de toneladas. Dado que el
mercado local de harinas, panificados, etc., está saturado, la mayor producción
debiera destinarse a exportaciones, lo que requiere desarrollar más mercados.
• Comercio
exterior:
El esfuerzo de la industria y
asociaciones que la representan, requieren del acompañamiento de políticas
públicas, desde disminuir el impacto impositivo sobre los costos hasta
facilitar los procesos burocráticos para desarrollar más destinos de exportación
de productos y subproductos de la molinería.
Conclusiones
El complejo triguero argentino
posee un rol estratégico clave en la agroindustria nacional; sin embargo, tanto
sus ambientes productivos como su capacidad industrial instalada se encuentran
notablemente suba provechados. La paradoja de producir volúmenes récord con una
calidad comercial decreciente restringe la competitividad del sector, obligando
a la industria local a importar subproductos de alto valor —como el gluten— y
condenando a la exportación a competir únicamente con precios bajos, a granel
sin diferenciar.
El desafío es revertir los
términos de intercambio desfavorables, lo que implica transformar el volumen en
valor y requiere coordinar acciones estructurales. El sector primario debe
adoptar esquemas eficientes de segregación y trazabilidad que defiendan el
valor del grano. Por su parte, la industria molinera requiere de políticas
públicas que alivien la carga impositiva y simplifiquen la burocracia
comercial.
Solo mediante una sinergia
público-privada con una orientación firme hacia el desarrollo de mercados
externos de exportación se logrará maximizar el ingreso de divisas, robustecer
el negocio agrícola y dinamizar de manera sostenible toda la cadena triguera.
Marianela De Emilio
Ing.
Agr. Msc. Agro negocios
deemilio.marianela@inta.gob.ar
INTA CIEP